Solo un domingo
Había terminado mi comida en ese restaurante de espacios reducidos, segui sentado en el balcón y podía ver por en medio del árbol que se erguía desde el suelo con sus amplias ramas que alcanzaban a meterse por los ventanales que daban a la calle, el golpeteo de los cubiertos contra los platos y los pasos de los comensales y meseros hacían ese vacío que invitaba a reflexionar acerca de los muchos hombres con sus familias, las mujeres y la vida que alla afuera se desenvolvía. Una vez más estaba ante aquel escenario que solo se podía entender si cruzaba la calle, un sentimiento de duda inundo mi alma y quise ver. Sin más tiempo que perder pedí la cuenta, ansioso por meterme en aquel mundo extraño, pense desde este lado de la calle que estando del otro lado seria más fácil entenderlo y más si quieres meterte en los pequeños cosmos que tiene cada persona. Después de pagar y con el murmuro de las platicas cruzadas que solo hacían que la concentración de aquel día de reflexión que estaba por...