Bicigrino dia 8


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Miércoles 11 Octubre 2006
Sarria
Albergue

Sarria – Ribadiso de Abaixo
88 kms

Nos amanece con una lluvia impresionante y que decir que no pude dormir en el Albergue privado porque el campanario de la iglesia de Sarria tocaba las campanadas cada 15 minutos. Aunque me desperté temprano Joan que estaba dormido en la litera de al lado me dijo que si le dábamos hasta las 8 am y yo con mi flojera a tope pues acepte. Como es usual nos despertamos y arreglamos las bicis y buscamos donde hacer el desayuno del peregrino. Ya que desayunamos nos disponemos a salir, era fría la mañana y lo que nos quedaba era llegar a Santiago pero para nuestra mala suerte el camino era más duro de lo que creíamos. Con muchas subidas y bajadas el cansancio llego muy pronto y así empecé a dejar de disfrutar, aparte que como ha ido el común denominador de este recorrido nos llovió. A veces pienso que como dicen el agua es una bendición de Dios y pues así me ha bendecido infinitamente este otoño con toda el agua que me ha caído pero bueno solo queda continuar. 
Pasamos por un montón de pueblos, pasamos el puente de Puertomarin, luego 

Puente Puertomarin




















primero íbamos en la carretera y al llegar a Palas del Rey decidimos entrar al camino de terracería, lo cual fue muy acertado porque encontramos unos paisajes increíbles. 
Pasamos por Melide todo esto fue después de comer.
El paso era muy lento por tanta subida y bajada y eso lo hacía más complicado, la decisión que tomamos fue darle hasta las 6:30 aproximadamente y como un par de catalanes nos indicaron de un buen lugar en Ribadiso. Buscamos ese lugar después de bajarme de la bicicleta 2 veces en 2 cuestas. Era muy difícil para mí seguir así que nos quedamos a 39 kms de llegar a nuestro destino final, ni modo tal vez Dios así lo quiso.

 Tuvimos que llegar y así seguir en nuestro camino, pero como en este Albergue que está al lado de un rio y muy rustico pues no hay nada, así que tuvimos que ir al pueblo más cercano que es Arzua y comprar para hacernos de cenar. Al final compramos para hacer una ensalada, 2 chuletas de puerco y una botella de vino, nos quedó una ensalada fantástica y las chuletas exquisitas. La mitad de la cena la hizo el mexicano que soy yo, compartimos la mesa con otro mexicano muy parlanchín y el catalán, 2 amigos españoles y esta chica muy agradable de Barcelona, fue una cena muy amena con buena platica y todos nos chulearon la cena. 


Pues bueno me dispongo a dormir para ahora si mañana atacar la cima, o sea Santiago de Compostela. Pero mañana dirá la lluvia y todo lo demás, ahora si listos para el ultimo día.

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