Ser Espiritual o Espiritualmente humano
En un proceso natural de autodescubrimiento, de interiorización, lo que tal vez conocemos como conflictos emocionales, donde nos preguntamos cosas básicas de la existencia o de la vida. Algunos lo han denotado el conflicto de los 20 porque a casi todos nos pasa a esta edad, que ahora ya pasa a ser el conflicto de los 25 o 30 porque cada vez menos queremos llegar a esos momentos, movidos por la misma inercia que el trajín de la vida nos ha obligado y orillado a vivir. En un estado de supervivencia, pero no alimenticia ni de ninguna otra sobre todo cuando tenemos casi todas las comodidades cuando nos sentimos estancados y pensamos que es momento de movernos en otra dirección, cuando llegan esas preguntas como cuando un ave pasajera se le ocurre que es momento de defecar y justamente lo hace sobre nosotros o cuando pasa un autobús y nos empapa con el charco, esos golpes que te sacan de concentración y recuerdas que la realidad en la que estamos inmersos. Aunque hace mucho que no siento todas esas sensaciones porque podría deducir que solo he tenido un conflicto personal por aquella edad maravillosa de los 20's en el cual podría presumir nunca he salido porque se estaciono en mí, como se estaciona el otoño en las montañas aunque ha sido más que conflicto, un determinante estado en el que vivo, día a día me puedo preguntar una y otra vez la misma cuestión y tengo una respuesta diferente, y pensaran que es un encierro, una cárcel, sin embargo es más un estado mental que se nutre cada día con la diferentes formas de lo que puede ser. También he de decir que muchos otros se llenan de las ideas basadas en sus conocimientos religioso, político, social y dan por hecho que las cosas son así por alguna fuerza superior a la que ni siquiera está permitido preguntarle porque es así, donde no caben los conflictos personales porque no deben de caer en duda, predicciones, supuestos, sentimientos y no hay nada que pueda cambiar, porque simplemente así son las cosas, eternamente, sin detenerse.
Bueno cuando se agudizan esos estados me pregunte acerca de nuestro estado espiritual, no sé de donde salió ni cómo pero me propuse a investigar si somos espiritualmente seres humanos o humanos espirituales.
Me sorprende darme cuenta que al decir espiritual lo relacionamos conceptualmente y culturalmente a la religión sin embargo siendo un creyente ateísta es decir; que no creo en Dios mi concepto cambia, porque tampoco puedo definirme como un ser con espíritu. Aunque esto me orilla a dar mi argumento de porque no quiero mezclar cosas como religión y cultura. Y esto fue lo que deduje.
Desde la antigüedad por nuestro aferramiento a los seres queridos hemos orillado a nuestra mente a pensar que aquellas personas que mueren puedan seguir entre nosotros por lo tanto antes de siquiera en pensar en un Dios creador de todo, queríamos que esas personas fueran perpetuas así que mejor creamos un concepto con el cual llenar ese vacío que dejaron y lo llamamos espíritu, algo que no se ve pero muchas veces lo sentimos, nadie ha comprobado que exista, aunque muchos dicen que antes de morir pesamos arriba de 21 gramos, sin embargo no reflexionan que antes de morir nuestros pulmones están lleno de aire y al no retener eso se escapan 21 gramos de aire entre otras cosas como la energía cinética y mecánica que realiza nuestro corazón, de tal forma que para mí no hay evidencia de que el espíritu se libere y en si exista.
El concepto religioso también implica reflexión, desde que nacemos sobre todo en las religiones judeocristianas escuchamos diferentes formas de espíritu con poderes excepcionales, como el que se le atribuye en el catolicismo al espíritu santo, que nadie sabe a ciencia cierta si es una paloma, luz o cualquier fuerza sobrenatural, tampoco entraremos en esos temas escabrosos de religiones y si alguien tiene la razón.
La espiritualidad de la cual hablo abarca conceptos fuera de los comentados. Hoy en día existen cientos, tal vez millones de personas que cuestionan la existencia de un ser superior, pero no por eso se pueden excluir de tener la necesidad básica de tener una creencia más personal, en seres espirituales atraídos por un concepto que no encierra prejuicios religiosos o culturales. Que creen en la bondad de la gente, en el bien que podemos ofrecer a otros y que no se enfrascan en discusiones de creencias. Personas que viven en una dimensión diferente, he conocido infinidad de montañistas que están convencidos en la paz interior que les dan las montañas que viven por eso, músicos, escritores, poetas, ingenieros que se esfuerzan por llevar su estado mental a otro nivel viviendo bajo la premisa de que si hacen lo que les gusta son personas completas, sin ofrecer ningún tipo de sacrificio, sino viviendo por ellos mismos que ejercen mucho mejor su rol de ciudadanos, padres, hermanos. Basan su espiritualidad en ayudar con lo poco que pueden ofrecer pero con un aire simplista. Se congratulan de haber hecho el bien simplemente porque saben diferenciar lo que está bien de lo malo. Buscan su ser espiritual en su perfeccionamiento interior, viajan para conocer, convivir, aprender. Son abiertos a los retos, conocen la naturaleza y están dispuestos a retar por su libertad porque el que se cree espiritual es libre de decidir, de saber que querer conocer, de voltear hacia sí mismos y no dudar en preguntarse si son espirituales o no, sin condicionamientos aunque eso los lleve a mas conflictos personales, que tal vez mañana se puedan contestar con otras preguntas.
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